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Cohousing: ha llegado la hora de compartir vivienda

La economia colaborativa llega al mercado inmobiliario y en concreto al sector residencial. ¡Ha llegado la hora de compartir vivienda! Ha llegado el Cohousing.

07 de septiembre de 2015

La economía colaborativa ha sido toda una revolución para algunos sectores como el transporte y el turismo. Una revolución que también está llamando a la puerta del mercado inmobiliario y en concreto al sector residencial bajo el concepto cohousing. Una alternativa más al alquiler o a la compra de viviendas y que puede despegar en los próximos años.

Cómo surgió el CoHousing

La arquitecta catalana Mariona Soler, fundadora de Vida+Fácil, ha sido la precursora del movimiento cloud housing en España, un modelo que permite a las personas disponer de una vivienda que combina espacios privados y espacios comunes y que los usuarios pagan en función del uso que hacen de ellos.

Y es que según ha declarado Soler en numerosas ocasiones, no tiene sentido que en un mismo edificio existan 30 contratos distintos de conexión a Internet, que cada piso tenga su propia lavadora o no se aprovechen las superficies libres de las azoteas.

Compartir determinados servicios o espacios es la solución para conseguir un mayor ahorro y aprovechar al máximo los recursos que tenemos a nuestra disposición (agua, limpieza, reciclaje, energía, etc.)

Cómo funciona el CoHousing

Imaginemos que una familia opta por el cloud housing como forma de acceso a una vivienda. Esta familia pagará una cuota por los espacios o servicios que utiliza. Si con el paso del tiempo cambian sus necesidades o la familia crece pueden trasladarse a otro piso o vivienda que componen la red de cloud housing sin ningún problema.

¿Qué aspectos determinan la cuota a pagar? A la hora de fijar la cuota, se tienen en cuenta las características de la vivienda, los espacios privados de los que dispone la familia y los servicios comunes que utilizan. Ese dinero se destina al mantenimiento del edificio y al pago de los servicios contratados.

Según Mariona Soler, el pago de la cuota puede ser en dinero o en tiempo de manera que, si una persona se queda sin trabajo o tiene que afrontar un gasto extra puede ofrecer su tiempo y habilidades para afrontar alguna necesidad del edificio como por ejemplo: mejoras de infraestructura, atención del comedor o tareas de innovación que repercutan en el beneficio de los usuarios de la red de cloud housing.

Además de todo lo relativo al pago de las cuotas, para asegurar el buen funcionamiento de la red de cloud housing, cada inmueble dispone de un gestor encargado de asegurar el buen funcionamiento de los servicios y la coordinación de todas las actividades comunes.

Y es que son muchas las actividades comunes que se pueden compartir en una red de cloud housing como por ejemplo: un huerto urbano, espacios gastronómicos, servicios de cocina, servicios de guardería, lavandería, bibliotecas o arreglos domésticos. Sin olvidar la organización de otro tipo de actividades colaborativas que favorecen la convivencia y el trato entre los miembros de la comunidad.

El futuro del CoHousing

Aunque el cloud housing se está encontrando con algunas dificultades en el camino, en la actualidad existen proyectos muy interesantes como Recoopera, una rehabilitación en el barrio Orba en Alfafar (Valencia) y que ha sido premiada por la ONU en el marco del Concurso de Revitalización de Vivienda Urbana.

Quizás la clave del éxito final de este modelo de acceso a la vivienda está en dar a conocer sus múltiples ventajas para todas las partes que pueden estar implicadas. Por ejemplo para los usuarios, el cloud housing ofrece una gran flexibilidad y facilidad para conseguir un hogar adaptado a las necesidades de cada uno de forma accesible y facilitando el ahorro gracias a los servicios comunes.

En este sentido es interesante remarcar la idea de que los usuarios de una red de cloud housing no son dependientes de una hipoteca o de un contrato de alquiler. El modelo consiste exclusivamente en el pago por uso.

Para las entidades públicas, este movimiento puede suponer un paso más en la implementación de nuevos servicios de vivienda pública y la salida al mercado de viviendas que en la actualidad se encuentran vacías.

Lo mismo ocurre con los dueños particulares, empresas privadas o entidades bancarias que poseen edificios vacíos que no ofrecen ninguna rentabilidad. El cloud housing y el consumo colaborativo puede ser una alternativa muy atractiva para todos ellos.

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