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La ciudad amurallada de Kowloon

Descubre la ciudad amuralla de Kowloon, uno de los mejores ejemplos de cómo el urbanismo influye en la vida de las personas.

30 de enero de 2016
La ciudad amurallada de Kowloon

Aunque pueda parecer lo contrario el urbanismo tiene una repercusión directa en las relaciones sociales, la salud de las personas y en la economía de una sociedad. A través de la historia el urbanismo ha sufrido una evolución: de estar condicionada únicamente por el clima y la orografía del lugar en la prehistoria, a los planos romanos y griegos con dos ejes ortogonales que hoy en día aún mantienen ciudades como Barcelona y Nueva York.

Esta evolución del urbanismo también ha dado lugar a casos llamativos y extraños, como las ciudades laberínticas de Al-Andalus o Venecia, las cuadrículas de los suburbios americanos o la traza italiana renacentista en forma de estrella, ideada para una mejor defensa de las ciudades.

Hoy os queremos contar la historia de uno de estos casos anodinos de la historia del urbanismo: la historia de la ciudad amurallada de Kowloon.

INICIOS

La ciudad amurallada de Kowloon debe su nombre a que en sus inicios fue un fuerte militar chino, fundado en el S.X, y que permaneció vigente hasta el S. XIX, pasando a ser de posesión británica en 1898.

En las décadas siguientes sólo se construyeron oficinas municipales y un local para ancianos, mientras que la muralla se mantuvo en pie, por puros motivos turísticos. La ciudad se convirtió en un pequeño reducto anárquico, sin gobierno, y autosuficiente, en el que sus 500 habitantes vivían en armonía.

En 1933 se acuerda la demolición del lugar, con una compensación para sus habitantes consistente en una casa en Hong Kong. Hasta la segunda guerra mundial lo único existente en la ciudad era la muralla, una escuela y los edificios municipales.

Sin embargo, durante el conflicto, Japón destruyó y arrasó todo el lugar. Tras su rendición, China quiso recuperar el territorio mandando a más de 2.000 residentes de Hong Kong a ocupar y destruir las 500 casas (en su mayoría de madera) que los japoneses habían construido.

CRECIMIENTO

Después de 3 años, más de 7.000 personas vivían en 2.500 chabolas con una densidad de población de 650.000 habitantes por km². Para que podáis haceros una mejor idea de la situación, la ciudad de Madrid en la actualidad tienen una densidad de población de 5.200 habitantes por km².

En 1950 hubo un gran incendio que arrasó la mayoría de las chabolas, lo que obligó a sus habitantes a tener que empezar desde cero.

En las siguientes tres décadas; es decir, hasta 1980, el crecimiento fue inmenso y descontrolado, dándose unas edificaciones caóticas en la que los edificios convivían pegados unos a otros, alcanzando alturas descomunales, impidiendo incluso la filtración de luz solar en el lugar.

En la década de los 80, el crecimiento de Kowloon alcanzó su cénit con más de 33.000 personas y una densidad de población de 1.270.000 hab/km², lo que sería equivalente a intentar concentrar a 33.000 personas en una extensión equivalente al césped de 5 campos de fútbol.

La ciudad contaba con tan solo 8 tuberías provenientes de Hong Kong y luz de fluorescentes con generadores de gasoil. En estas condiciones no es de extrañar que la legalidad no fuera demasiado estricta en Kowloon.

La ley no aplicaba en la ciudad, era gobernada por las conocidas triadas, una red criminal de juego, prostitución y tráfico de drogas. Cabe destacar también el fenómeno de los dentistas piratas: una red de dentistas sin titulación ni permisos que ofrecían sus servicios no sólo para los habitantes de Kowloon, sino para toda China, gracias a sus precios extremadamente bajos y su gama de servicios, que sobrepasaba lo ofrecido por los servicios gubernamentales.

DOCUMENTACIÓN

No fueron pocos los que se hicieron eco de esta situación, pero destaca el caso de Greg Girad, un fotógrafo del National Geographic que publicó “City of Darkness” haciéndose eco de la situación insalubre, oscura y deprimente, y de la peligrosidad de la ciudad.

Kowloon también atrajo la atención de arquitectos japoneses que en 1996 publicaron un libro llamado “El gran dibujo de Kowloon” ilustrando los planos de la ciudad y que podéis encontrar en la revista deconcrete.

CLAUSURA Y RENACIMIENTO

En 1987 China y los británicos llegan a un acuerdo de demoler la ciudad, incapaces de seguir ignorando la situación, una operación que costó al gobierno de Hong Kong más de 350 millones de dólares, además de numerosos problemas con los ciudadanos de Kowloon que acabaron en varios desalojos a la fuerza durante los años de 1991 y 1992.

En abril de 1994 la ciudad amurallada de Kowloon dejó de existir y hoy en día en su lugar existe un parque nombrado en su honor: “El parque ciudad amurallada de Kowloon”.

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