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Whittier, el pueblo que vive dentro de un mismo edificio

Existe un pueblo en el que todos sus habitantes viven en un mismo edificio. Ese pueblo es Whittier y se encuentra en Alaska. ¡Descúbrelo!

26 de noviembre de 2015
Whittier, el pueblo que vive dentro de un mismo edificio

Es probable que en alguna ocasión hayáis escuchado hablar de Whittier, un pequeño pueblo de Alaska (Estados Unidos) en el que un 75% de su población vive en un mismo edificio. Para todos aquellos que no han oído hablar de este enclave debemos deciros que si, estáis leyendo bien, casi la totalidad de la población de Whittier, formada por 220 habitantes durante el invierno, vive en el mismo edificio. Hoy descubriremos la historia de este pueblo tan original tomando como referencia el interesante reportaje fotográfico Town Hall, de Erin Sheehy y Reed Young, publicado en el California Sunday Magazine.

ASÍ COMENZÓ TODO

Después de la II Guerra Mundial, la Marina de Estados Unidos decidió construir una base naval en una ensenada del estrecho Prince William Sound, en Whittier. Esta base militar estuvo formada por dos edificios anexos construidos en el año 1956 y en los que llegaron a vivir un total de 200 personas, son las conocidas como Begich Towers. Con el paso del tiempo, el ejército americano dejó de considerar Whittier como un enclave importante desde un punto de vista geoestratégico y abandonó el lugar.

La marcha de los militares fue uno de los puntos de partida para convertir esta construcción en una residencia para los lugareños en la que refugiarse durante los duros meses de invierno sin necesidad de pisar la calle de manera habitual. Y es que, las condiciones climatológicas de Whittier en invierno no son precisamente buenas. La temperatura media está en 0º centígrados y las mínimas pueden alcanzar los -20º centígrados. A todo esto hay que sumar los vientos helados y la nieve que día tras días puede acumularse en el exterior. Teniendo en cuenta todo esto y tras varias rehabilitaciones, las Begich Towers son en la actualidad un moderno edificio de catorce plantas en el que a modo de reality show transcurre la vida de los habitantes de Whittier.

ASÍ ES EL EDIFICIO BEGICH TOWERS

El edificio Begich Towers dispone de todos los servicios necesarios para cubrir las necesidades básicas y no tan básicas de los habitantes de Whittier. En las primeras plantas encontramos las oficinas administrativas locales, la comisaría, la oficina de correos, la iglesia, el centro de salud, el supermercado, la cafetería, el videoclub, la lavandería, un pequeño hotel y también el acceso a la pequeña escuela municipal. Y aquí debemos detenernos porque en realidad, la escuela se encuentra a unos metros de este edificio en el que casi todo es posible. La escuela se encuentra al otro lado de la calle, y durante el invierno su acceso principal desde el exterior de la calle se cierra. De esta manera, tanto los profesores como los alumnos que acuden día a día a clase, deben acceder al centro educativo por un túnel subterráneo que se comunica con las Begich Towers. Igualmente, debido al clima tan extremo y áspero, el patio de recreo de la escuela es interior.

Las viviendas de los habitantes del edificio Begich Towers se encuentran ubicadas en las plantas superiores y entre esas viviendas también se encuentra la del propio alcalde del lugar. De manera que, cualquier problema, discrepancia o motivo de celebración entre los habitantes del pueblo… ¡se queda en casa!

Además de todo esto, es importante resaltar que las Begich Towers forman un edificio en el que reina la sostenibilidad energética. Y es que cuantas menos fachadas y cubiertas tengamos a nuestro alrededor, menos pérdida de calor. En un pueblo como Whittier, en el que apenas encontramos casas unifamiliares, esto se cumple a rajatabla. Esta sostenibilidad energética es especialmente significativa si además, tenemos en cuenta las duras condiciones climáticas de este pueblo, las cuales hemos comentado en líneas anteriores.

Fuera de las Begich Towers encontramos algunas pequeñas construcciones como un restaurante, un bar y una posada para todas aquellas personas que visitan Whittier. Y es que, a pesar de su escasa población durante los meses de invierno, en verano miles de turistas se acercan a este pequeño enclave de Alaska para disfrutar de sus 22 horas de luz y la pasión por el mar y los cruceros.

ECONOMÍA Y TRABAJO EN WHITTIER

La economía de este pequeño enclave del planeta es fundamentalmente pública, muchos de los habitantes de Whittier trabajan dando servicio al propio pueblo. Muchos de ellos trabajan en el puerto, en el mantenimiento de las calles o en el mantenimiento del túnel de más de dos kilómetros de largo que da acceso a este municipio a través de las montañas. Como curiosidad, destacar que ese puente cuenta únicamente con un carril por el que, por turnos, circulan los vehículos y los trenes. Para asegurar el correcto funcionamiento y seguridad en la circulación del túnel son necesarios varios funcionarios. Este túnel se cierra a las 22:30h y no se vuelve a abrir al tráfico hasta el amanecer. Una información importante a tener en cuenta si se tiene en mente algún plan que exija viajar fuera del pueblo y no se quiere dormir en el coche. Y es que este túnel es el único camino para entrar o salir de Whittier.

Otras muchas personas se ocupan del mantenimiento del edificio o de enseñar en la escuela a los niños del pueblo. Además de todos estos trabajos, para que la convivencia funcione en Begich Towers es importante la ayuda entre habitantes, vecinos y en definitiva, amigos. De esta manera no es raro encontrarse a personas que también se ocupan de cuidar a sus vecinos o amigos enfermos.

OTRAS IDEAS SIMILARES A LAS BEGICH TOWERS

En la actualidad encontramos algunos casos similares a las Begich Towers. Por un lado, basta con ir de crucero para darnos cuenta de que es posible aglutinar en un mismo espacio los servicios que dan vida a una ciudad. No son raros los cruceros que en su interior disponen de suites, restaurantes, auditorios, piscinas, jardines, instalaciones deportivas, etc.

Por otro lado, en los años 50, el arquitecto Frank Lloyd Wright proyectó el edificio Illinois, un impresionante rascacielos de 1.609 metros de altura y casi un millón de metros cuadrados de superficie que estaba destinado a albergar oficinas, hoteles, restaurantes, zonas comerciales, residencias y otros múltiples servicios que permitirían la vida en este edificio sin salir al exterior. La construcción de este edificio estaba prevista en la ciudad de Chicago aunque nunca llegó a hacerse efectiva. Ahora bien, el gran proyecto que a día de hoy si que es una realidad es el rascacielos Burj Khalifa de Dubai, un proyecto que también incorpora la idea de construir en su interior una auténtica ciudad.

Para acabar, os dejamos con un vídeo muy interesante en el que podréis ver las peculiaridades de la ciudad protagonista de nuestro artículo, Whittier, una ciudad que por cierto debe su nombre al poeta estadounidense John Greenleaf Whittier.

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